Panelistas exaltaron la grandeza musical de Leandro Díaz y Lorenzo Morales durante Foro Académico y Conversatorio

Desfile de piloneritas y piloneritos

Con una nutrida asistencia se desarrolló la primera jornada del foro organizado por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, evento que sirvió de encuentro para que versados investigadores, compositores y académicos expusieran diferentes visiones sobre la vida y obra de los juglares vallenatos Leandro José Díaz Duarte y Lorenzo Miguel Morales Herrera.

En la instalación del evento, a cargo del presidente de la Fundación, Rodolfo Molina Araújo, expresó que Lorenzo Morales y Leandro Díaz son objeto de homenaje porque “fueron los encargados de abrir la trocha para que el vallenato obtuviera la dimensión que hoy ha logrado”.

La primera intervención en el auditorio ‘Consuelo Araujonoguera’ de la biblioteca departamental ‘Rafael Carrillo Lúquez’ estuvo a cargo del periodista y compositor Félix Carrillo Hinojosa, quien destacó “el aporte valioso de estos dos trovadores, maestros y juglares, quienes han traspasado fronteras gracias a la magia de su música y la ejecución del acordeón”.

Abel Medina Sierra hizo un esbozo del contenido de las canciones de Leandro Díaz, de las cuales resaltó el mensaje de una persona, que a pesar de ser invidente, siempre ha demostrado sus deseos de superación, los cuales son latentes en sus obras.

A su turno, María Victoria Correa Escobar, primera en exponer en la jornada vespertina, fue aplaudida en la medida que expuso su amplia investigación sobre la vida y obra del maestro Lorenzo Morales, trabajo titulado ‘Lorenzo Morales entre piques y melodías’.

El licenciado en Filología e Idiomas, Ariel Castillo Mier, se dirigió al auditorio con una exposición sobre la ‘Grandeza Humana y Artística de Leandro Díaz’, donde examinó la constante lucha de ‘El Juglar de Altopino’ por sobreponerse a las innumerables dificultades que le suponía su condición de invidente.

Finalmente, el compositor e investigador Julio Oñate Martínez resaltó en su ponencia, ‘Leandro Díaz, El Caballero’, las actitudes adoptadas por Díaz Duarte ante las múltiples conquistas amorosas que tuvo durante su vida en varias zonas del Cesar y La Guajira. La exposición de Oñate Martínez fue aplaudida en varias oportunidades por el auditorio.

Ameno conversatorio

En la segunda jornada, que también tuvo como escenario el auditorio ‘Consuelo Araujonoguera’ de la Biblioteca Departamental ‘Rafael Carrillo Lúquez’, amigos, familiares y conocedores de la vida y obra de los exaltados protagonizaron un ameno conversatorio que fue del agrado total de los asistentes.
El primer orador en la mañana del martes 26 de abril fue Álvaro Becerra, quien narró la manera en que su señor padre Andrés Becerra Morón le sirvió de relacionista público al cantautor Leandro Díaz Duarte, por esa época, recién mudado del corregimiento de Tocaimo a San Diego.

El mítico cajero Pablo López Gutiérrez resaltó el viaje a Estocolmo en el año de 1983, periplo en el que hizo parte de la delegación vallenata que acompañó a Gabriel García Márquez a recibir el Premio Nobel de Literatura.
Carlos Lleras Araújo, cantante y folclorista, le narró a los presentes la época en que fue vecino del maestro Leandro Díaz, en San Diego, la admiración desde temprana edad por el cantor invidente y las enseñanzas que recibió escuchando al famoso trío que conformó al lado de Hugo Araújo y Antonio Ibrahim.

El juez administrativo y escritor Pedro Olivella Solano, contó pormenores de su infancia, época en la cual Leandro residía en tierras sandieganas. Olivella reconoció la influencia del cantautor en sus primeros escritos, y los momentos compartidos en el Café Literario Vargas Vila.

Juan de Dios Torres, compositor, conversó sobre el inicio de la relación de Lorenzo Morales Herrera con la señora Ana Romero, madre de 16 de sus hijos, con quien comenzó unos amoríos cuando ella era muy joven, relación que se mantiene hasta el tiempo presente.

Finalmente, Rodolfo Quintero Romero detalló la forma en que muchas de las melodías creadas por Lorenzo Morales fueron usurpadas y usadas por muchos acordeoneros y compositores que compartían con el músico güacochero en parrandas y reuniones.
El ameno y enriquecido conversatorio fue clausurado con la intervención musical de Ivo Luís Díaz y el acordeón de Franklin Morales (hijo de Lorenzo), quienes ratificaron con argumentos que ambos juglares tienen dinastía musical para la posteridad.

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