VOLVIENDO A LOS VALORES

Cuando escuchamos la palabra “valores”, quizá lo primero que se nos venga a la mente son cosas aburridas y pasadas de moda, pero apartando nuestros prejuicios quiero invitarles a que nos introduzcamos en el infinito mundo de los valores y analicemos la forma en que pueden ayudarnos a llevar una mejor vida y a reparar muchos daños que sufre nuestra sociedad. Y es que si observamos a nuestro alrededor podemos apreciar que el mundo está lleno de intolerancias, violencia, desamor, desigualdad, sumados a la indiferencia y el olvido, todo esto, producto del abandono de los valores morales que alguna vez se nos mostraron quizás a través de nuestros padres o en la escuela, y que a medida que el tiempo pasa, tal vez por el afán de conseguir dinero u otras cosas, los hemos dejado a un lado.
Hoy en día los principios y valores están desdibujados, pero no todo está perdido, debemos recordar que no somos como animales irracionales que nunca podrían elegir y simplemente tendrían que ser guiados por sus instintos, nosotros somos seres humanos pensantes, capaces de tomar decisiones, de elegir entre tomar el camino bueno y el malo, y aunque hablar del bien y el mal suene muy subjetivo, pues quizás sea hora de hacerlo mucho más objetivo, tratemos de que todo lo que hagamos no dañe a nuestra sociedad , no afecte nuestra buena relación con los demás, y dejemos a un lado el odio, las venganzas, la hipocresía; no engañemos a la persona que amamos por unos minutos de placer, no hagamos negocios donde nuestra integridad quede en entredicho, vivamos libremente pero con lealtad y con sinceridad, sin cargos de conciencia, capaces de mirar a los demás a los ojos sin remordimientos, sabiendo que lo que hemos alcanzado lo hemos logrado con esfuerzo y dedicación, que algún día nuestros hijos puedan ponernos como ejemplo en muchas de sus charlas y que no tengan que desviar las conversaciones cada vez que alguien nos mencione, hagámoslo por ellos, tratemos de hacer el bien sin importar a quién, empecemos por cosas sencillas, como ayudar a pasar la calle a una persona de la tercera edad o a alguien con limitaciones, a no pitar con desesperación porque el automóvil de adelante no arrancó en amarillo, a hablar menos y escuchar más, y muchos otros pequeños detalles que no solamente nos benefician a nosotros sino que también benefician a los demás, nos daremos cuenta que nuestra vida será mucho más feliz, viviremos sin estrés la mayor parte del día, podremos llegar en paz a nuestros hogares cada noche y abrazar con libertad a nuestra familia, y mayor que eso, la convicción de que lo que hicimos en el día estuvo bien y que algún día nuestros hijos podrán decir de nosotros que fuimos personas de valor.

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